Una isla, un volcán … Lo que pasa cuando una se va

(voyez plus bas pour la version en français – scroll down for the english version)

Photo credits : unless stated otherwise, © Julie Klene.

No sabía lo que iba a encontrar afuera de Patagonia.  Claro, tenía una pequeña idea gracias a las fotos de los amigos y otras, pero, iba a recordar como recorrer la ruta?  Rápidamente, me dí cuenta que si!

Primera parada : la isla de Chiloe en el norte de Patagonia.  Me alojé en la casa de Leonor (CS, no tengo que decirle, si?) quien era, oh sorpresa, no otra que la chica que había visto en el circuito de las Dientes de Navarino, en Puerto Williams después y otra vez en el Glaciar Perito Moreno en Febrero.  Por suerte, su colega de trabajo le pido que cambiarán sus turnos este fin de semana y Leonor y yo tuvimos que pasear juntas; que sepan que no me descubrí una admiración ilimitada por las iglesias sino que las de Chiloe son todas escritas en la lista del Patrimonio Mundial del UNESCO, asi que me gustó mucho sacar fotos de cada una que encontré en mi camino : Achao, Castro, Dalcahue, Chonchi, cada una con su particularidad pero todas con algo en común que van a ver en las fotos.

Cierto, mis recorridos me permiten descubrir los lugares escritos en la lista del UNESCO pero también satisfechan mis papilas gustativas ya que intento probar la comida típica de cada lugar si tienen uno.  Que sean tranquilos, hay unos en Chiloe pero el principal es el curanto : plato de mariscos con pedazos de chancho en una salsa/sopa un poco picante con un vasito de vino (que me sirvieron en una taza, que me disculpen por no terminarlo!).  Leonor sabía exactamente donde se podía comerlo, en este pequeño comedor a la orilla del mar en Dalcahue, justo al lado de la iglesia.  Con su amigo Gabriel, recien bajado del barco donde trabaja, luego fuimos a hacer una cabalgata con los caballos de otro amigo : como los caballos no habían salido desde hacía un rato, casi nunca caminaron tranquilo sino que galoparon en todos los senderos, cada caballo poniendose de carrera con los otros!  Fue bien gracioso!

Lo que me gusta tanto en la situación de couchsurfing, a parte del intercambio cultural y del placer de conocer a una persona que no hubiera sido conocida de otra manera, de compartir unos momentos lindos y de descubrir lugares inhabituales, es que la gente con quien nos alojamos tienen un conocimiento particular, propio, del lugar donde viven.  A menudo, ni siquiera han ido en los lugares recomendados por los guías turisticas o aquellos mismos que son la atracción principal de la ciudad.  Asi era para mi cuando vivía en Aix-en-Provence, Francia, que descubrí mucho más con mis huespedes que sola.  Quizas ya vean lo que quiero decir : lo hicimos con Leonor.  En vez de preguntarme donde quería ir, le pedí a ella que me dijiera lo que todavía no conocía de la isla donde escogió vivir hacía poco.  Asi escogimos el Parque Nacional Chiloe : una playa, un poco de viento, un gran cielo azul, champiñones que se puede recoger hicieron de esta salida otra buena.  Una que terminamos de nuevo con un toque gastrónomo, comiendo una paila marina con empenadas de mariscos, para asegurarnos que no nos faltaran!

Segunda parada : Pucón, en la región de Auracanía en el Sur Chico.  Ya me conocen, hubiera podido pararme en varios otros lugares pero había pensado justo para 2 semanas de « vacaciones » antes de irme a Rapa Nui.  Entonces, la cadena de montañas y volcanes con nieve encima solo fueron una vista a traves de las ventanas del bus (Nota para más tarde : Puerto Varas y una caminata hasta la cumbre del Volcán Osorno) hasta que llege a Pucón en la noche.  Allá debía encontrar a un amigo de Claudia, guía de alta montaña con quien subio el Volcán Villarica, atracción de la región.  Ausente en este momento, me pusó en contacto con su coinquilino, Richard, también guía de alta montaña.  Figense que ellos 2 también participan en la comunidad de couchsurfing!  Que sorpresa!

Sin tiempo para pensarlo, ahí me fui a subir el Volcán Villarica (era el plan original de toda manera!), 2847m de altura, con la parte del glaciar a hacer con los crampones.  Las fotos de Natalie, Sam & Nat y Nina en 2010, asi que las de Anthony y Claudia en 2012, ya me habían llamado la atención pero tenía que irme asegurarme de la verdad.  En la madrugada del míercoles 25 de Abril, con una mochila llena (con la cámara, un sandwich, unos snacks, pero también crampones, pantalones contra la lluvia, una chaqueta, un trineo (??), todo el equipo prestado por la agencia en que trabaja el Richard, con quien me registre para la caminata del día), una bocanada de adrenalina, y ya, estamos listos para subir el volcán.  Mientras amanezca el sol, empezamos a subir a los 1400m de altura.  Eso no va a ser fácil : pronto, me encuentro la última en linea atrás los hombres del grupo, pero no era duda, ando bien despacito, más cierto, tengo mejor resistencia física ahora.  La primera parte bien dura, la segunda con los crampones en el glaciar y la tercera en las rocas de lava seca : todo con un sol más y más fuerte encima de la cabeza.

Estoy feliz de estar ahí pero con cada parte llegan la duda y las dolores : de verdad, soy tan fuerte como lo pensaba después de las otras caminatas?  Cierto?  Bueno, estoy acá, voy hasta la cumbre y ya!  Cuando llegamos a la parte de las rocas volcánicas, pienso « Raro, no, como no hay ni una parte de nieve; se veía desde abajo pero no hay NADA de nada, salvo el hielo del glaciar; totalmente diferente de cuando vinieron los amigos. »  Asi es, al inicio del invierno ahora, el volcán esta vacío de nieve!  Sin embargo, la vista no se puede comparar : 360° de mágia!  Atención todavía : tienen que protegerse de los gases tóxicos que salen del ojo del cráter del volcán.  Se las queman las mucosas de la garganta.  Bueno, 4 horas para subir – 1 hora para bajar!  ¿Como?  Resbalando, claro!  No pensaban que había traído el pequeño trineo solamente para el placer de traerlo, no?  No es porque no hay nieve que no podemos jugar un poco : todavía hay hielo!  Tenía un poco miedo, debo confesar, pero cuando empezamos a resbalar, todo bien, me gustó la velocidad… pero no me gustó estar mojada aunque tenía los pantalones impermeables.  Vale, era gracioso!

No hay descanso para los que quieren : el día siguiente, fui a caminar en el Parque Nacional de Huerquehue.  Pero se cubró el cielo de nubes, me dolía la rodilla después de la subida, tuve frió rápido…  Aunque pude caminar el sendero de los 3 lagos, volví más cansada que pensaba.  Por eso, escogí las termas de aguas calientes para pasar el último día de mi estancia en Pucón : las de Los Pozones son naturales y al aire libre, ahí me relajé 3 horas (lo máximo autorisado cuando entran, de toda manera) antes de rearmar la mochila y subir a otro bus de noche por 12 horas de viaje hasta Viña del Mar y Valparaiso, cerca de Santiago.

He visto un poco más del país, cierto.  Pero, solo me dió ganas de ver aún más y ya he apuntado los lugares que tendre que visitar cuando regreso.  Porque, aunque me llevan poco a poco hasta México mis pasos, donde mi corazón encontró a él que esta corespondido, siempre habra nuevos destinos donde irse a jugar.

[Français]

Je ne savais pas à quoi m’attendre en quittant la Patagonie.  J’avais bien une idée, bien sûr, avec les photos des autres, mais saurai-je reprendre la route et les habitudes de celle-ci?  Rapidement, je me suis rendue compte que oui!

Premier arrêt : l’île de Chiloe en Patagonie du Nord.  Hébergée par Leonor (CS, ai-je encore besoin de le préciser?), qui, oh surprise, n’est autre que la jeune femme croisée sur le circuit des Dientes de Navarino puis à Puerto Williams et enfin au Perito Moreno en Février!  Par chance, ce week-end-là, sa collègue de travail lui propose d’échanger leurs gardes et du coup, nous voilà toutes les 2 embarqués dans de petites aventures chilotes; sachez d’avance que je ne me découvre pas une admiration sans borne pour les églises, c’est juste que celles de Chiloe sont pratiquement toutes inscrites au Patrimoine Mondial de l’UNESCO, donc je me suis fait un malin plaisir à photographier celles que j’approchais de plus près : Achao, Castro, Dalcahue, Chonchi, chacune sa particularité mais toutes le même point commun, que je vous laisse découvrir en photos.

Bien sûr, mes balades, en plus de me faire découvrir les lieux listés au Patrimoine Mondial, me permettent de cultiver mon côté gourmet et je ne peux jamais quitter un endroit sans avoir d’abord goûté son plat typique s’il y en a un.  Et bien, soyez rassurés, il y en a plusieurs sur Chiloe, mais le principal est le curanto : plat à base de fruits de mer et de morceaux de porc, baigné dans une sauce légèrement piquante, accompagné d’un « petit » verre de vin (en fait servi dans une tasse à thé, pardonnez-moi de ne pas l’avoir terminé!).  Leonor connaissait évidemment LE lieu où il fait bon manger, dans ce petit restaurant en bord de plage à Dalcahue, justement juste à côté de l’église.  Avec son ami Gabriel, descendu récement du bateau sur lequel il travaille, nous sommes ensuite allés faire une jolie promenade à cheval chez un autre ami : les chevaux n’étaient pas sortis depuis quelques temps, nous n’avons pratiquement pas marché au pas, mais plutôt parcouru les sentiers au galop, chaque cheval encourageant les autres à la course!  On a bien rigolé!

Ce qui me plaît également dans cette histoire de couchsurfing, en plus de l’échange culturel et l’évident plaisir de rencontrer quelqu’un qu’on n’aurait pas connu autrement, de partager des moments funs et de découvrir des lieux inhabituels, c’est que les gens qui nous héberge ont une connaissance toute particuliére, qui leur est propre, du lieu où ils sont.  Souvent, ils ne sont pas eux-mêmes allés se promener dans certains endroits fortement recommendés en général par les guides touristiques ou simplement ces mêmes lieux qui font l’attraction de la ville en question.  C’était déjà mon cas à Aix-en-Provence, France, que j’ai davantage découvert avec mes invités que seule.  Vous voyez certainement où je veux en venir : nous avons fait la même chose avec Leonor.  Au lieu de me demander ce que je voulais faire, je lui ai demandé ce qu’elle n’avait encore pas vu de l’île qu’elle avait récemment choisi pour vivre.  Le Parc National de Chiloe a donc été notre destination suivante : grand corps de plage, du vent, un grand ciel bleu, des champignons à ramasser à en ravir plus d’un et donc une autre magnifique sortie.  Terminée sur une autre note gourmande : la paila marina et quelques empenadas aux fruits de mer, histoire d’être sûres de ne pas être en reste!

Deuxième arrêt : Pucón, dans la région d’Auracanía dans le Sur Chico.  Vous me connaissez, j’aurais pu m’arrêter bien davantage en route, mais j’avais calculé juste pour 2 semaines de « vacances » avant de m’envoler vers Rapa Nui.  Alors, la chaîne de montagnes et de volcans aux cimes enneigés n’ont été aperçus que depuis les fenêtres du bus (Note pour plus tard : Puerto Varas et une grimpette au sommet du Volcan Osorno) jusqu’à mon arrivée tardive à Pucón.  J’y devais rencontré un ami de Claudia, guide de haute montagne, avec qui elle avait été grimper le fameux Volcan Villarica, attraction de la région.  Absent, il m’a mis en contact avec son colloc, Richard, lui aussi guide.  Figurez-vous que bien sûr, ils font tous deux partie de la communauté couchsurfing!  Quelle surprise!

Ni une ni deux, me voilà donc embarquée dans une nouvelle grimpette : le Volcan Villarica, 2847m, dont une partie se fait crampons aux pieds sur le glacier.  Les photos de Natalie, Sam & Nat et Nina en 2010, d’Anthony et Claudia en 2012 m’avaient déjà bien fait rêver, mais il fallait que j’aille m’en assurer, de mes propres yeux.  Au petit matin du mercredi 25 avril, avec un sac à dos rempli (appareil photo, sandwich, snacks mais aussi crampons, pantalon étanche, veste, luge (??), équipement prêté par l’agence pour laquelle travaille Richard et avec laquelle je suis inscrite pour la sortie du jour) et une petite bouffée d’adrénaline, nous sommes en route pour le volcan.  Alors que le soleil commence à peine son ascension dans le ciel, nous commençons la notre à 1400m d’altitude.  Ça va être rude : je suis rapidement distancée par les mecs du groupe mais je m’en doutais, je marche très lentement, mais sûrement, mon endurance est un peu meilleure quand même.  Une première partie très raide, une seconde en crampons sur le glacier justement, et la dernière sur les roches volcaniques; le tout sous un soleil de plus en plus radieux.

Je suis contente d’être là mais chaque partie apporte son lot de douleurs et de doute : suis-je finalement aussi forte que je crois l’être après toutes ces sorties?  Arrivée dans la partie roches volcaniques, je me dis « Tiens, c’est bizarre, mais bon, ça se voyait d’en bas : y a quand même beaucoup moins de neige, voire pas de neige du tout, en dehors du glacier.  C’est pas du tout comme quand les autres copains sont montés! »  Ah bé oui, en ce début d’hiver, le volcan est dépourvu de neige!  Cependant, la vue est toujours autant à couper le souffle : 360° de magie!  Attention par contre à vous protéger des gaz toxiques émanants du cratère actif du volcan.  Ça pique vite la gorge.  La montée en 4h – la descente en 1h!  Comment?  En glissant, bien sûr!  Vous croyez tout de même pas que je suis trimballer une luge, juste pour le plaisir de la regarder?!  C’est pas parce qu’il n’y a pas de neige qu’on peut pas s’amuser un peu : sur la glace, ça marche aussi, figurez-vous!  J’avais un peu peur au début, mais finalement, c’est beaucoup moins pentu dans ce sens et la vitesse a vite été sympa.  Moins cool par contre, d’avoir les fesses mouillées malgré la combinaison!  Mais bon, ça fait partie du jeu!

Pas de repos pour les braves : le lendemain, je vais faire un tour dans le Parc National de Huerquehue.  Mais les nuages sont arrivés, j’ai mal au genou après la grimpette de la veille, j’ai vite froid… Même si j’arrive à parcourir au moins le sentier des 3 lacs, je rentre plus fatiguée que je ne m’y attendais.  Du coup, j’opte pour les sources d’eaux chaudes le dernier jour de mon séjour à Pucón!  Celles de Los Pozones sont naturelles et à l’air libre, je m’y prélasse pendant 3 heures (maximum autorisé quand vous payez l’entrée de toutes façons) avant de refaire mon sac à dos et de m’embarquer pour un trajet de 12h de bus vers Viña del Mar et Valparaiso, près de Santiago.

Oui, j’aurais vu un peu plus du pays.  Mais ça m’a juste mis l’eau à la bouche et j’ai déjà noté les endroits qu’il me faudra découvrir la prochaine fois.  Car, même si mes pas me rapprochent inoxareblement du Mexique, où mon coeur a trouvé celui qui lui répondait, les nouvelles découvertes feront toujours partie du jeu.

[English]

I had no idea what to expect once I got out of Patagonia.  Of course, I had seen pictures and read about it, but would I know how to hit the road again?  I rapidly realized that it was so.

First stop : Chiloe island in northern Patagonia.  Hosted by Leonor (should I mention couchsurfing again?), who, to my utter surprise, was no other than the same girl I had met hiking Dientes de Navarino, later in Puerto Williams and once again in Perito Moreno in February!  Lucky us, her collegue at work that week-end wanted them to exchange their duties, so Leonor and I had the whole time to go get some adventures.  Just so you know, don’t go figure that I had grown fond of churches lately, it just happens that there are a lot on Chiloe island and they’re all listed on UNESCO World Heritage list so, obviously, I took pictures every time I had a chance : Achao, Castro, Dalcahue, Chonchi, each with its peculiars but also the common ground on which they were build.  I leave it to you to discover it in the pictures.

Of course, while I’m wandering, I’m always happy to check a few of the UNESCO World Heritage items, but I also greatly appreciate some culinary culture : I can’t be somewhere and not taste its most typical dish, if there’s one.  Again : lucky me!  Chiloe is home to the curanto : a mix of sea food and porc meet with some hot soup and a glass of wine (which happened to be a mug, that day, so you’ll understand that I couldn’t finish it up!).  Leonor knew about one of the best places in Dalcahue to eat it, right next to the church.  Later, with her friend, Gabriel, off duty from his work as a sailor on a boat bound for Polynesia, we all went horseback-riding on another friend’s horses.  They hadn’t gone out for a while so we ended up galoping a great more than walking that day, each horse challenging the others along the path.  That was a lot of fun!

What I also really enjoy about that couchsurfing whole experience, besides the cultural exchange, the meeting with people you wouldn’t have met otherwise, the fun moments and the discovery of unusual or unheard of places, is that those people who host you have a specific knowledge of the place they live in, their own private thing.  Sometimes, they even haven’t been to some of the highly recommended touristic places or to that special attraction in town everyone comes to see.  That’s exactly how I felt when I hosted people in Aix-en-Provence, France, which I discovered much more with my hosts than on my own.  I’m sure you already know where I’m getting at : that’s exactly what I did with Leonor.  Instead of telling her where I wanted to go and what I wanted to discover, I asked her where she still hadn’t been on the island she just recently chose to live on.  That’s how it came that we chose to go to Chiloe National Park : a beach on the Pacific side, a bit of wind, lots of sun, some funky mushrooms to pick up which would have delighted any connoisseur, so obviously another great outing.  One that we once again ended on a a culinary note : a paila marina with seafood empenadas, so we’d be sure to have had enough!

Second stop : Pucón in the Auracanía region, the Sur Chico of Chile.  You know me, I could have stopped any number of times in the meantime, but I had calculated just enough to do in 2 weeks before flying off to Rapa Nui.  So, the snow-capped mountain range and volcanoes I only saw from my window in the bus (Note for later : Puerto Varas and a climb up Osorno Volcano) while on my way to Pucón, where I arrived at night.  There, I was supposed to meet up with a friend of Claudia’s, a mountain guide, who took her to the top of Villarica Volcano, the main attraction in Pucón.  As he was away when I got there, he had me contact his roommate, Richard, also a mountain guide.  Would it be surprise if I told you they’re both part of the great couchsurfing community?

No sooner had I arrived that I was bound to another climb (which I had come to do anyway) : up Villarica Volcano, 9341 ft., part of which has to be done with crampons on the glacier.  I had seen Natalie’s, Sam & Nat’s and Nina’s photos of their climb in 2010, Anthony’s and Claudia’s in 2012, so I knew what to expect but I wanted to see it with my own eyes.  That’s how, on Wednesday, April 25th, in the early morning, I was leaving with Richard, a full backpack (camera, sandwich, snacks and rented equipment from Richard’s office I was climbing with that morning : crampons, waterproof jacket and pants, sled -??-) and an adrenaline push towards the volcano.  As the sun was starting to rise on the horizon, we started our ascent at 4593 ft.  It’s gonna be hard : I’m quickly outpaced by the guys in the group, which was to be expected, I walk very slowly, but surely, I should have a better stamina by now.  First, it’s very steep; then, it’s glacier time with the crampons; finally, old lava rocks.  All of which under a bright shinny sun.

I’m happy to be there but every step brings another lot of question and doubt : am I really as tough and fit as I though I am after all the previous outdoor experiences?  Anyway, I’m here, I’ll go all the way up!  Once on the lava rocks, I wonder, thinking « Well, that looks quite different but it surely did from all the way down already : no snow, nothing, except for the glacier part.  Nothing at all like when the budies went up. »  Yep, early winter and no snow had fallen yet.  But the view is amazing : 360° of magic!  Beware nonetheless of the toxic gaz emanation coming from the crater lake, the volcano is well active.  They’re burning your throat faster than you can stop breathing.  It was a 4-hour-climb up; it is a 1-hour-climb down!  How come that fast?  Well, sliding, of course!  We didn’t bring those sleds all the way up there, just for the fun of it but to use them on the way down : no snow?  Not a problem, we’ll do it on the smooth ice.  I was a bit scared at the beginning but got the most of it pretty quick and enjoyed the ride.  Less fun though, the being wet as well… but oh well, that was part of the game!

No rest for the brave : the following day, I went hiking in Huerquehue National Park.  The clouds had come up though, my knee was hurting from the previous climb, I got cold quite quickly…  Although I made it to around the 3 lakes path, I came back home more wasted than I had expected.  That’s why I chose to soak in the hot springs the last day of my stay in Pucón : those of Los Pozones are natural and free of too big a human intervention.  I stayed in for the 3 alloted hours (that’s the amount of time you’re allowed in when you pay the entrance fee) before repacking my bag and hopping on a night bus, taking me in 12 hours to Viña del Mar and Valparaiso, near Santiago.

Yes, I have seen a bit more of Chile.  But it just made my mouth water for more and I already have plans for when I come back.  Because, even if my steps take me slowly but inoxerably back towards Mexico where my heart has found the one that answers to it, there’ll always be other places to go to and play.

5 commentaires sur “Una isla, un volcán … Lo que pasa cuando una se va

  1. Merci pour tous ces commentaires, je viens de lire tout cela avec intérêt!!!!!!!!!!!!!!!Que debelles vues, bises bien fortes MA

  2. Paso a paso te has hecho el camino, pronto estarás en otro sendero, uno muy diferente pero igual lleno de aventuras….

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