Oro Puro en la región Antártida : Las Dientes de Navarino

Dientes de Navarino trek, Isla Navarino, Chile

(voyez plus bas pour la version française – scroll down for the english version)

Photo credits : unless stated otherwise, © Julie Klene.

Se acuerdan de Paul y Cham, los voluntarios kiwis con quien me había ido a Cabo Froward en Enero 2012.  Una vez de vuelta en su propio camino, fueron al sur y descubrieron el circuito de las Dientes de Navarino, en la Isla Navarino, la última antes del archipelago del Cabo de Hornos.  De sus aventuras allá, solo volvierón con dos palabras para describirlas: ¡Oro Puro!

También había leido la naración de Susan (otra trabajadora en erratic rock, hace unos años, cuyas aventuras pueden leer en su blog) sobre su trekking sola en las famosas Dientes.  Puesto con las únicas palabras de Paul y Cham, ya entienden que mi curiosidad era bien aguzada.  Así que, con Sebastian, mi amigo de Punta Arenas, un amigo suyo y 2 otros mochileros esperando por aventuras, nos embarcamos por una más allá del fin del mundo, entre el 5 y el 9 de Febrero 2012.

Primero escalofrío en el avioncito con hélices haciendo el vuelo entre Punta Arenas y Puerto Williams: mi hermano puede ser orgulloso conmigo porque ¡no me mareé!  Las vistas desde el avión sobre las últimas montañas del mundo les cortan el soplo.  Puerto Williams es el último pueblo del mundo: aunque Ushuaia dice ser la ciudad la más austral del mundo, todavía hay hombres viviendo más allá de Ushuaia y no es porque Puerto Williams solamente es un pueblito que no es verdaderamente el lugar habitado el más austral del mundo.  Sí, sí, claro, hay una escuela, la alcadía, los carabineros, los correos, y gente navegante que vive allá por la temporada, bares y restaurantes.  Nos encantó sacar nuestras primeras fotos en el sol y Cecilia, la dueña del hospedaje El Padrino, compartimos una centolla (sopa de arañas de mar) para darnos la bienvenida.

El quinto chico de nuestra expedición no llegó antes de la tarde del sábado porque su vuelo desde Punta Arenas se atrasó por mucho viento.  Así que solamente empezamos a caminar al día siguiente, domingo 5 de Febrero.  Tres Alemanes, 2 Franceses o 4 varones y una mujer: saliendo por el trek el más austral del mundo.

Día 1: Puerto Williams – Cerro Bandera – Laguna del Salto (12 kms – 4h), 5 de Febrero 2012.

Día 2: Laguna del Salto – Paso de las Dientes – Laguna Escondida (12 kms – 4h), 6 de Febrero 2012.

Día 3: Laguna Escondida – Laguna Martillo (12 kms – 4h), 7 de Febrero 2012.

Día 4: Laguna Martillo – Paso Virginia – Laguna la Guanacas (14 kms – 5h), 8 de Febrero 2012.

Día 5: Laguna las Guancas – Puerto Williams (14 kms – 5h), 9 de Febrero 2012.

Hubo todo tipo de clima: salimos con lluvia, llegamos al Cerro Bandera con sol, encontramos mucho viento, caminamos el sendero a pico hasta la Laguna del Salto con lluvia, granizo y finalmente nieve…  Para despertar el día siguiente escuchando a los pasos de Sebastian sonando como algo familiar cuando esta disfrutando de una semana en la montaña para eskiar… ¡el crrr crrr crrr de los zapatos en la nieve!

Por cierto, al frente de cada carpa había 4 cms de nieve ¡que había caído toda la noche!  Tapada con mucha ropa para desayunar, un poco menos tapada para empezar la caminata, se me encantó cada minuto del trekking.  Teníamos la posibilidad de dormir en la mañana porque no había mucho que caminar cada día, y además, cada vista durante el día nos cortó la respiración más de una vez, no pudimos hacer otro que aprovechar de cada momento.  Cada paso era un instante mágico, desde el primer paso de las Dientes ese día con la nieve, al lago azul justo después de donde pudimos ver al horizonte los contornos del archipelago del Cabo de Hornos hasta el paso Virginia, punto el más alto del trek culmintante a los 869m (!!) pero de donde tuvimos que bajar resbalando en las rocas como en la arena de una duna.

Esas bajadas que siempre son un desafío para mi por el problema de mis rodillas (cuales ahora estan un poco más fuertes después de tanto ejercicio extremo), lo fueron aún más porque también tuvimos que manejar con la altura.  No es tanto que me marea con la altura o que tenga miedo no, ya basta que me mareo en el mar cuando estoy en un barco, no voy a añadir el mal de altura o el miedo, pero cuando camina en un sendero ancho de unos centimetros justo al lado de un precipicio de más de unos metros, ¡se debe buscar un poco más de fuerza!

Cada curva del sendero se abrió adelante de nosotros, abriendo grande nos ojos al mismo tiempo sobre lugares a penas tocados por la mirada de otras personas o por sus pies.  Cuando se dice que vamos de expedición en las Dientes de Navarino, es verdad: el sendero solo esta balizado con 38 indicaciones GPS, marcadas de rojo en arboles o piedras y con montículos de piedras de vez en cuando para que sepan donde irse.  Sin guía, mejor tener un mapa claro y una brújula.  ¡Es simplemente fabuloso!  Los elementos se desencadenan encima de su cabeza, el viento, la lluvia, la nieve, y finalmente el sol y el calor nos acompañarón durante toda la caminata.  También aprovechamos de los grandes espacios para hacer fogatas en la noche para calentarse contra el viento fuerte, regarlarse de deliciosos platos de pasta con cremas y chocolates bien merecidos.  ¡Todo bien!

Aprendí un poco más sobre mi durante una caminata.  Lean mi artículo aqui.

Paul y Cham habian visto lo mejor de la caminata y sus palabras eran las más adecuadas que se podía encontrar: ¡Oro Puro!

Desafortunadamente, cuando encuentra un buen filón, por cierto otros también lo va a buscar.  En 5 días, solo encontramos a 3 otras personas.  Pero un proyecto de construcción de refugios en los 4 grandes lugares de campamento esta avanzando…  para mi, sólo significa más gente, más basura, menos cuidad de los alrededores por unos y el riesgo de ver desaparecer esas maravillas para generar más ganancias…

Espero que me equivoco… a lo menos, para mi era otra gran aventura a añadir en una lista de la cual estoy bien orguillosa.

¿Cuándo piensan irse de camanita en Isla Navarino?

[Français]

Vous vous souvenez peut-être de Paul et Cham, nos volontaires Kiwis, avec qui j’étais déjà allée randonner vers le Bout du Monde à Cabo Froward le mois dernier.  Repartis à l’aventure plus au sud, ils sont allés en repérage sur le circuit des Dientes de Navarino, sur l’Île Navarino, dernière avant l’archipel du Cap Horn, tout au sud de la Terre de Feu chilienne.  Deux mots seulement se sont imprimés dans mon subconscient à propos de ce trek une fois qu’ils en sont revenus: de l’or en barre!

J’avais également lu le récit de la sortie en solo de Susan (voir son blog; une autre ancienne d’erratic rock), les rares mots de Paul et Cham ont eu l’effet escompté et n’ont fait qu’atiser ma curiosité déjà aiguisée…  Avec Sebastian, mon ami de Punta Arenas, un ami à lui et deux autres randonneurs amateurs de sensations fortes, nous sommes donc partis à l’assaut du circuit entre le 5 et le 10 Février 2012.

Premier grand frisson: le vol d’1h30 dans un petit coucou à hélice entre Punta Arenas et Puerto Williams.  Mon frangin aurait été fier de moi : je n’ai pas été malade!  😛 Les vues depuis l’avion sont déjà bien à couper le souffle lorsque les nuages découvrent les chaînes de montagnes du bout du monde.  Puerto Williams est le dernier bastion habité du monde: bien qu’Ushuaia revendique le titre de « Ville la plus septentrionale du monde, » côté chilien, c’est bien Puerto Williams qui l’emporte, même si l’on ne peut considérer le port comme une ville à part entière.  Il y a pourtant bien une mairie, une poste, une école, pléthore de personnel naviguant sur les bateaux et vivant là à la saison.  Les premières photos au soleil sont les bienvenues, ainsi que l’accueil chaleureux de notre hôte, Cecilia, dans son auberge, El Padrino et sa succulente centolla, soupe d’araignées de mer.

Le 5ème de notre groupe de cordée n’arrivant que le samedi soir après un retard de l’avion entre Punta Arenas et Puerto Williams, nous n’avons pris les chemins de traverse que dimanche 5 Février.  Trois Allemands, 2 Français ou 4 hommes, 1 femme: à l’aventure sur le trek le plus austral du monde.

Jour 1: Puerto Williams – Cerro Bandera – Laguna del Salto (12 kms – 4h), 5 Février 2012.

Jour 2: Laguna del Salto – Paso de las Dientes – Laguna Escondida (12 kms – 4h), 6 Février 2012.

Jour 3: Laguna Escondida – Laguna Martillo (12 kms – 4h), 7 Février 2012.

Jour 4: Laguna Martillo – Paso Virginia – Laguna Las Guanacas (14 kms – 5h), 8 Février 2012.

Jour 5: Laguna Las Guanacas – Puerto Williams (14 kms – 5h), 9 Février 2012.

Nous avons eu tous les temps: partis sous la pluie, arrivés au drapeau du Cerro Bandera sous le soleil et le ciel bleu, balayés par le vent, descendus vers Laguna del Salto sur les chemins à pic sous un peu de neige… et réveillés le lendemain matin, par les pas de Sebastian qui ont cette résonance familière avec le sport d’hiver, le crrr crrr crrr que nos chaussures font dans la neige!

En effet, quelques 4 cms s’étaient accumulés toute la nuit!  Du coup, couverte comme pour aller skier pour petit-déjeuner mais découverte comme pour une rando juste après, j’ai apprécié chaque minute de ce trek.  Entre les grasses mat’ possibles chaque jour puisque le temps de randonnée était limité à quelques heures et les vues sublimes, je ne pouvais qu’aimer.  Chaque col nous a coupé le souffle, depuis le Col des Dientes ce deuxième jour sous la neige, au bord du lac d’un bleu profond, de l’autre côté duquel nous avons pu apercevoir les contours de l’archipel du Cap Horn jusqu’au Col Virginia, point le plus haut du trek culminant à 869m (!!) mais lequel il nous a fallu descendre en glissant comme sur une dune de sable.

Les descentes justement ont été plus particulièrement éprouvantes, pour mes genoux (qui finalement s’habituent peu à peu à ce traitement extrême), et pour les yeux et la gestion de l’altitude, non pas en terme de malaise mais en terme de vertige.  Non, non, je n’accumule pas un vertige à un mal de mer déjà bien présent lorsque je prends le large, je n’ai toujours pas peur des hauteurs, mais lorsque l’on marche sur un sentier de quelques centimètres de large au bord d’un énorme précipice, on revoit vite ses sentiments!

Chaque virage nous a ouvert grand les yeux sur des paysages magnifiques, à peine touchés par d’autres yeux ou foulés par d’autres pieds.  Quand on dit qu’on part à l’aventure sur las Dientes de Navarino, c’est vrai : le chemin n’est balisé que par 38 repères GPS, quelques marques rouges sur les arbres et les pierres et surtout des monticules de pierres de temps en temps pour montrer le chemin.  Sans guide, il vaut mieux avoir une bonne carte et une boussole.  C’est juste fabuleux!  Les éléments se déchainent, le vent, la pluie, la neige, les nuages, mais aussi le ciel bleu, la chaleur et le soleil nous ont suivis et accompagnés tout au long de ces 5 jours.  On a pu également profité des grands espaces pour faire des feux de camps largement bienvenus lorsque le vent soufflait si fort, se régaler de bons plats de pâtes en sauce et de chocolats.  Rien à redire!

Et j’ai appris un peu plus sur moi et sur les treks.  Voyez mon article sur le sujet.

Paul et Cham avaient vu juste et qualifié ce trek de la meilleure façon qui soit: de l’Or en Barre!

Malheureusement, lorsqu’on tombe sur un filon, il faut s’attendre à ce que d’autres veuillent également l’exploiter… sur notre route, nous n’avons croisé que 3 autres personnes.  Mais, un projet de construction de refuges dans les 4 grands lieux de camping est en train de voir le jour… pour moi, cela signifie davantage de monde, moins d’attention de la part de certains, plus de dêchets, et certainement plus de risques de voir ces beautés disparaître au profit… du profit, justement…

En espérant que je me trompe… en tous cas, pour moi, ce fut une autre formidable aventure qui rallonge une liste dont je ne suis pas peu fière.

Vous pensez aller sur l’Île de Navarino randonner un de ces jours?

[English]

You might remember our kiwi volunteers, Paul and Cham, with whom I had gone to the bottom of the world in Cabo Froward early January.  After they left to go on with their own adventures, they ended up more south in Fire Earth and went to discover the Dientes de Navarino circuit on Navarino Island, the last one before the Cape Horn archipelago.  Only two words kept playing in my mind about their trek and the way they described it: Pure Gold!

I had also read Susan’s tale about her own solo trek over there (she’s a former erratic rock worker and writes her own blog) ; hers and Paul and Cham’s words stuck into my mind and kept calling for more…  With Sebastian, my friend from Punta Arenas, a friend of his and two other fellow travelers looking for adventures, we set off to hike the trail between February 5th and 9th, 2012.

First big sensation: the flight in that little two-helixes- 20-seats plane from Punta Arenas to Puerto Williams.  My brother would have been proud of me : I didn’t get sick! 😛  The views over the mountain range once uncovered by the clouds at the very end of the world were fantastic!  Puerto Williams is the last inhabited place there, although Ushuaia, in Argentina, claims to be the southernmost city in the world, there is a place, a bit further south, in Chile, where people also live.  Indeed, Puerto Williams can’t be called a city, it’s more of a little town, but it counts with the mayor hall, the police, a school, a post office, a bunch of fleet from the different ships living here for a season, bars and restaurants.  We welcome our first walk into the sun there, and share a meal of centolla (spider crab soup) with our host, Cecilia, in her lovely hostel El Padrino.

The fifth element of our group only arrived on the Saturday evening after being delayed in Punta Arenas because of too strong gusts of wind preventing the plane from taking off.  So the expedition officially started off on Sunday, February 5th.  Three Germans and 2 Frenchies or 4 men and 1 woman: leaving to trek the southernmost trail of the world.

Day 1: Puerto Williams – Cerro Bandera – Laguna del Salto (7.45 miles – 4h), February 5th, 2012.

Day 2: Laguna del Salto – Dientes Pass – Laguna Escondida (7.45 miles – 4h), February 6th, 2012.

Day 3: Laguna Escondida – Laguna Martillo (7.45 miles – 4h), February 7th, 2012.

Day 4: Laguna Martillo – Virginia Pass – Laguna las Guanacas (8.69 miles – 5h), February 8th, 2012.

Day 5: Laguna las Guanacas – Puerto Williams (8.69 miles – 5h), February 9th 2012.

We went through all weathers: we left under the rain, reached Cerro Bandera under the sun, continued walking the steep terrain and trail down to Laguna del Salto under gusts of snow and finally settled that first night under a light white coat… to be awakened the next day by the sound of Sebastian’s steps, familiar sound when you’re up in the mountain for a ski trip.  Yes, the crrr crrr crrr of shoes on a bunch of snow!

Indeed, that morning, we woke up with a few inches of snow right out front of the tent!  Wearing a few layers of clothes for breakfast, taking them off as we set off the pass, I enjoyed every single moment of the trek.  We could sleep in every morning since the distance to be hiked every day wasn’t such a great one and, with the amazing views, I could only love it all.  Every pass we went through just blow our minds away, from the Dientes Pass on that second morning in the snow, the dark blue lake right afterwards, the view all the way south to Cape Horn archipelago to Virginia Pass, at a culminating point of 950 yards high (!!) but which we had to slide down as if we were on a sand dune.

Going down, rightly, was the hardest for me still because of my knees (which quite fortunately start being used to the extreme tension of the different hikes) and because of the heights.  Nope, I’m not yet afraid of heights ; I won’t have to add it to my already bothering new disease of seasickness.  But when you walk on a few inches-wide trail right next to a a quite large and deep abyss, even when you’re not afraid of heights, there’s something quite challenging about it and you must rethink a bit of it all.

Every curve of the trail just struck our eyes with beauty, hardly touched before by other eyes or by other feet.  When you say it’s an adventure to hike the Dientes de Navarino, it IS: the trail is only marcked by 38 GPS beacons, red lines on trees and rocks in between which you’ll have to look for cairns to find your way.  Without a guide, better to have a good map and a compass.  It’s absolutely incredible!  All elements give way above your head, rain, wind, snow, hail, sun, heat were with us during 5 days.  We also were able to enjoy the large spaces to make campfires to warm ourselves up in spite of the fierce winds, eat quite a load of pasta and sauces and well-deserved chocolates.  Nothing to complain about!

And I learned a bit more about myself on a trek.  Read about it here.

Paul and Cham just pinned the trek the rightly way and couldn’t have found better words to describe it: Pure Gold!

Unfortunately, when someone finds gold… others will want their share.  In 5 days, we only met 3 other persons.  Nevertheless, there’s now a project about building refuges in the 4 main campsites along the trail.  For me, it only means more people, less care from some of them, more trash and obviously more risks to see those beauties little by little disappear…

Let’s hope I’m wrong.  At least, I lived another great adventure, which I can add to a list I’m rather quite proud of.

When do you plan to go to Navarino island for a trek?

2 commentaires sur “Oro Puro en la región Antártida : Las Dientes de Navarino

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