Veni, Vidi, Vici !! at Cabo Froward, Bottom of the World

I conquered!

A Laurent, dedico esta entrada porque todo el tiempo pense en que le gustaría vivir esta aventura, que esta caminata está para él.  ¡Hermano!, ¿cuando conquistas?

¡Hoy, soy Jules Cesar!  Y me merezco el título!

Luche contra los elementos, la lluvia, el viento, el frío, los 3 elementos enemigos mios durante caminatas y campamento (las razones principales por qué ODIO caminatas y acampar, en realidad…), no deje morir mi voluntad de lograr, empuje mi cuerpo hasta sus limites, cruze 3 rios con agua hasta las rodillas no 1 pero 2 veces (!!), hubiera podido cazar el zorro que nos robó la comida, pero también pude admirar uno de los lugares menos tocado por la mano del hombre, sus bellezas, los delfines australis, escuchar a las ballenas, disfruté del sol cuando por fín salió, camine hasta la última colina del mundo para subir al pie de la Cruz de los Mares en 5 días de caminata increíble.

Simplemente porque al inicio de este hermoso año 2012, me fui con 5 compadres para vivir una nueva aventura que nos llevó de caminata hasta el fin del mundo, en Cabo Froward.  Es el sitio lo más al sur del continente americano, al frente del Estrecho de Magallanes, después del cual no hay nada más que agua, olas, las últimas islas del mundo, Tierra del Fuego al este y la Antartica al sur.  Hasta allá caminamos, el corazón todavía lleno de lagrimas caidas sobre Torres del Paine, que día después día esperaba que lo socorran del fuego.

Desde que llegue a Patagonia, escucho del trek hasta Cabo Froward; el Bill solo habla de ello con elogios : es uno de los treks, o LO más bonito que se puede tomar en la región y seria falta de no hacerlo.  ¡Va!  Pero, ya no pienso estar lista para hacerlo solo y aún menos cuando escuche que se deben cruzar 3 rios (llegando en el Estrecho de Magallanes, se lo recuerdan, lo que significa ¡con agua bien fría del casi Antartica!), los cuales se deben cruzar a marea baja si no se quiere traer la mochila de 20 kgs en la cabeza!  OK.  Me pongo en buscada de compadres con quien compartir la aventura pero los primeros que encuentro, mientras entusiasticos, estan demasiado lejos o ocupados.  Y un día, digo a Claudia : « ¿Vienes conmigo, antes que te vayas hacia el norte? »  No más necesite para convencerla aunque no sabiamos mucho del trek, salvo los dichos sempiternos de nuestro Bill querido : « ¡Fácil!  Cuando caminas hasta la cruz, el oceán simpre está a la izquierda y cuando vuelves, siempre está a la derecha. »  ¿Le gusta el imprevisto o no?  ¡Nos gusta!

Entonces, con Claudia, mi inseparable, Paul y Cham, nuestros voluntariados Kiwis (de Nueva Zelanda), grandes osos con corazones de oro (Paul ya había ido hasta Cabo Froward hace unas semanas, pero feliz de volver con su amigo mochilero del momento), Stephanie, the Travel Chica, escritora, mochilera y recién en busca de aventura y Rich, evacuado del parque a la mitad de su caminata en el Circuito, entonces con mucho deseo de caminar de nuevo antes de irse en las tierras de hielo en la Antartica, salimos en la madrugada del 2 de Enero 2012 a buscar el fin del continente americano.

Día 1 : Rio San Pedro, Comunidad de San Juan – Rio Yumbel (22,7 kms – 8h), 2 de Enero.

Debajo un cielo nubloso, el bus local nos llevó hasta las casitas de la comunidad de San Juan, después de un viaje de 1h30 sobre las careteras de piedras afuera de Punta Arenas.  Empezamos a caminar sobre una caretera de polvo.  Hablamos de nuestros viajes respectivos y no vemos pasar mucho del camino, nuestros cuerpos no lo recordarán.  Cuando llegamos al señal « Faro San Isidro, 4 – Cabo Froward, 32, » hay que sacar una foto.  Luego caminamos durante 7 kms (¡no los 4 anunciados!) en las playas de guijarros, y no es tan fácil.  Las nubes todavía nos siguen, nuestros pasos poco a poco nos llevan hasta el primer rio que debemos cruzar.  No hay problema, hay suficiente madera en el rio para que no nos mojamos los pies.  Hay un refugio por acá pero decidimos acampar un poco más lejos, en los arboles.  Aprovechamos de la palya y de la isla cerca para desentumecerse las piernas.  Somos bien cansados después de ese primer día (es bastante cansada la caminata en los guijarros, para los tobillos, las robidllas y las caderas, ¡especialmente cuando trae una mochila de 20 kgs en la espalda!) pero bien felices de estar aquí y, después de un plato de pasta caliente, ya vamos a dormir.  La lluvia acompaña nuestros sueños.

Día 2 : Rio Yumbel – Rio Nodales (15,3 kms – 7h30), 3 de Enero.

El clima sigue nubloso.  Con el cielo gris encima de la cabeza, continuamos de caminar en las playas y en el bosque.  No hay sendero claro aunque hay señales para decir donde irse, otra manera de decir que este trek no es para cualquiera persona y no se hace como si fuera nada.  Barro hasta los tobillos, arboles a escalar o a abrazar para que no nos caigamos, por aquí, por acá, varios puntos de vista, uno de los cuales nos corta la respiración por su belleza y por el sonido de la ballenas alejanas.  Después del espectáculo, pasamos por ciénagas esponjosas hasta el rio San Nicolás de Gennes, el primer que debemos cruzar a marea baja.  ¡Paul es nuestro conejillo de Indias!  Salta en el agua para checar la profundidad : porque lo que le cae al muslo, le cae a la cintura a Claudia y necesitaremos cambiar de lugar.  No podemos demojar demasiado aquí porque ya tenemos que caminar 7 otros kilometros hasta el Rio Nodales, lo cual también necesitamos cruzar antes de la marea alta.  Mientras ya no hace mucho calor, ¡nos quitamos los zapatos, los calcetines y la parte abajo de los pantalones antes de saltar en el agua!  Lo peor es que tenemos que cruzarlo dos veces, este rio!  El lado asombroso también es que después del agua bien fría, nuestros pies se calentan en calcetines ya mojados de sudor y de barro, mmmmhhhhh.  Comemos un poco y ya, vamos por el Rio Nodales.  Aunque el hombre normalmente camina de 5 kms / hora, ahora solamente alcanzamos a caminar 7 kms en 2 horas y llegamos al Rio Nodales cuando ya ha empezado a subir la marea.  Lo cruzamos no obstante con agua hasta encima de las rodillas y campamos al lado.  Otra sorpresa del día : un zorro que no esta arisco por nada, atraido por las olores de comida que dejaron otros mochileros poco escrupulosos en su basura.  Cenamos y nos acostamos, extenuados.

Día 3 : Rio Nodales – Cabo Froward – Rio Nodales (12,8 kms – 9h30), 4 de Enero.

La lluvia nunca dejó nuestros sueños.  Con aprehensión, nos preparamos para el día : ida y vuelta hasta la Cruz de los Mares, símbolo de Cabo Froward, y dormiremos en el mismo sitio en la noche.  El sol y el cielo azul intentan quedarse.  Como caminamos por otras playas de guijarros, en el bosque con barro hasta los tobillos y arboles a escalar de nuevo, hacemos poco progreso.  Paul y Cham estan siempre primeros, Rich alcanza un ritmo operativo, Claudia nos demuestra sus talentos de equilibrista y solo se cae 2 veces, estoy contenta de tener mis batones de caminata y Stephanie piensa ya vivir « el peor día de [su] vida »  y encontrar las buenas palabras para reconfortarla es dificíl.  Después de 4h30 de camino, solo hicimos 5,2 kms y nos queda 1,2 km hasta la Cruz de los Mares, que ya esta bien escondida en una nube de lluvia que finalmente se caiga encima de nuestras cabezas cuando empezamos a subir la colina.  Ya mojados sigamos hasta la Cruz, la vemos en el viento, sacamos nuestra foto y de subito empezamos a bajar.  De mojados, estamos ahora empapados hasta los huesos y después de un sandwich, ya regresamos al campamento sobre las rocas resbalosas.  A pesar de todos nuestros deseos para un clima más favorable, nunca nos dejan las nubes, nunca se acaba la lluvia, y terminamos helados, hambrientos, estuvo muy agotadora la caminata y terminamos bien decepcionados.  Así que, cuando encontramos agujeros en las carpas y realizamos que el zorro nos robó comida o buscó en nuestra basura, subió aún más la tensión.  Temblando, recogemos lo que se puede, cocinamos un plato de pasta y cenamos en la lluvia porque otros mochileros habían ocupado el pequeño refugio de madera afuera del agua pero no eran dispuestos a compartirlo en este momento de tristeza.  Sin ninguna sensación en las manos, casi no puedo tener mi cucharra corectamente y me sale una risa nerviosa que se acaba en lagrimas de tensión… con Claudia durante la cena y un poco más en la carpa, cuando logramos cambiar de ropa y calentarnos un poco en las bolsas de dormir.  Nos llevan los sueños, esperando que por fin se acabara la lluvia o que a lo menos no nos levantaramos todavía mojados.

Día 4 : Rio Nodales – Bahía del Aguila (19,9 kms – 8h), 5 de Enero.

En la mañana, llueve aún un poco, pero podemos desayunar, areglar las carpas humedas y desafortunadamente ponernos la ropa todavía mojada.  ¡Beurk!!!  Nunca he hecho algo más inconfortable: ¡ponerse ropa mojada!  Beurk, beurk, beurk!  Especialmente cuando en unos minutos tiene que quitarsela para cruzar un rio de agua fría de nuevo.  Es marea alta en Rio Nodales.  Nos dijieron que había otro cruzo un poco más arriba del rio (donde el agua nos quedaría a la cintura, ¡brrrrr todavía!), indicado por zapatos encima de batones.  Encontramos el lugar y de nuevo, Paul es nuestro cobaya : rezamos con fuerza que nunca se queda el agua encima de sus muslos… ¡Oh Alegria en esta madrugada nublosa en nuestros corazones y encima de nuestras cabezas, cuando nos damos cuenta que se queda el agua a los tobillos!  Saltamos también en el agua fría y son pies helados que ponemos de nuevo en los zapatos empapados y llenos de barros para conseguir la caminata.  Les dijimos a los otros mochileros del zorro y esperamos que lo tomarán en cuenta para sus días allá.  En general, esperamos que los otros mochileros estarán más responsibles, cuidadosos y que se la llevarán su basura para que solo dejan detras de ellos el ambiante maravilloso del lugar.  Poco a poco, las nubes desaparecen, el sol calienta las espaldas con sus rayos bienvenidos y descubrimos los alrededores fabulosos que nos rodean desde siempre pero que, hasta ahora, estaba escondido.  ¡Se puede ver la Isla Dawson!  Se puede ver Tierra del Fuego y sus cerros nevados!  Es increíble!  Vemos de nuevo los delfines, caminamos de nuevo en los ciénagas esponjosos, el bosque de barro con arboles abrazados, el granizo nos sorprende subitamente mientras damos explicaciones de camino a otros mochileros, Stephanie recobra colores y sonrisa, Rich no se atreve a quitarse la jaqueta porque cada vez que lo hizo volvieron las nubes (!!), mis rodillas me duelen pero al mismo tiempo me llevan como si fueron alas, Paul y Cham ya piensan en subir el Monte Tarn en la mañana y Claudia no se interrompe a pensar en comó se la va a contar la aventura con mucho humor.  Asi caminamos hasta el refugio del Rio Yumbel, ocupado por un grupo de scouts, y aún más caminamos hasta la Bahía del Águila, donde areglamos las carpas y de donde tendremos menos a caminar el día siguiente.  El atardecer es asombroso de belleza.  Me quedo sin palabras para describirlo.

Día 5 : Bahía del Aguila – Rio San Pedro, Comunidad de San Juan (16,1 kms – 5h30), 6 de Enero.

A las 5am, Rich, Claudia y yo nos despertamos para admirar el amanecer rosado y volvemos pronto en las bolsas de dormir calientitas.  Más tarde, hace demasiado calor en la carpa, ¡el sol esta brillando!  Y el cielo más azul que lo habiamos visto por mucho tiempo!  Colgamos la ropa mojada en los arbolitos para que seque antes que nos vayamos en la tarde.  Paul y Cham ya se van a subir el Monte Tarn, les vemos al bus… ¡esperamos!  Aprovechamos del sol durante el desayuno y el almuerzo, areglamos la ropa y las carpas en las mochilas y ya nos vamos a caminar los últimos kilometros del día hasta el regreso a la civilización.  Pasamos de nuevo cerca del Faro San Isidro, último faro del continente, funcionando con paneles solares y rodeado de arboles torcionados por los golpes de viento furiosos.  A pasos bien lentos, caminamos las playas durante 7 kms y la caretera de tierra durante 9 kms hasta el lugar donde pasa el bus.  El señal anunciando el Faro a 4 kms esta definitivamente falso pero allá descansamos un rato.  Pensabamos que no se sintiera el retorno pero lo contrario sucedio y nos pareció aún más largo, como si no iba a terminar.  Al final de la caretera, encontramos a otros mochileros y esperamos a nuestros amigos, Paul y Cham, quienes, después de subir la última colina del mundo, tuvieron suficiente fuerza para subir ya otro monte y llegar todavía antes del bus!  Este nos lleva a Punta Arenas, con una subida de precio importante en 5 días ya que era $1.500 chilenos (alrededor de los U$3) y ahora son $2.000, pero tenemos un bus más grande, más confortable, que puede llevar a todos los mochileros apestando regresando del fin del mundo.  Nuestra aventura se acaba con una larga ducha, una cena gigante y dulces sueños, alojados por nuestros amigos Marisol y Sebastian en su lindo hospedaje, Hospedaje Magallanes.

Solo lamento que no pudimos ver los paisajes desde la Cruz de los Mares.  Si se me prometía que el clima sería clemente durante 5 días enteros, sin cambiar como tan bien lo hace aquí en Patagonia, como tan bien lo vivímos, tal vez, podría pensar en considerar hacerlo de nuevo 😉  Era un grande desafío, más grande que el W de Torres del Paine (asi que no se debe considerar hacer el trek de Cabo Froward porque no se puede hacer el W entero por consequencias del fuego : son caminatas muy diferentes y el Froward no tiene infraestructura, asi que no se puede considerar de la misma manera), físicamente dificíl, aún más para la mente pero mostramos que lo pudimos lograr!

¡Vinimos, vimos y conquistamos!… Cabo Froward, al Fin del Mundo!

Puerto Natales, 9 de Enero, 2012.

¿Conocían esta caminata?  Ahora que sí, les late irse por ahí?

[Français]

À Lool, je dédie cette entrée car je n’ai cessé de penser à lui tout au long du périple, persuadée que c’est un trek fait pour lui.  À quand la balade, frangin?

Aujourd’hui, Jules César, c’est moi!  Et je mérite complètement l’usurpation du titre!

J’ai bravé les éléments, la pluie, le vent, le froid, mes 3 plus grands ennemis en rando et en camping (les 3 principales raisons qui font que je HAIS les randos et le camping, en fait…), j’ai résisté à l’extermination de ma volonté, j’ai poussé mon corps plus loin que ses limites connues, j’ai traversé 3 rivières avec de l’eau jusqu’aux genoux non pas 1 fois mais 2 fois (!), j’aurais pu chasser le renard qui nous a dévalisé, j’ai tout de même su admirer l’un des endroits les plus retirés du monde et encore assez vierge de toute autre trace humaine, les dauphins australis et écouté le chant des baleines, pris un bain de soleil largement mérité et attendu, ainsi que grimpé la dernière colline du monde pour atteindre le pied de la Croix des Mers, tout ça en 5 jours de randonnée incroyable.

Simplement parce qu’en ce beau début d’année 2012, je suis partie avec 5 compagnons de route vers une nouvelle aventure et celle-ci nous a amenés tout en bas du monde, à Cabo Froward.  Point géographique le plus au sud du continent américain, face au Détroit de Magellan, au-delà duquel il n’y a qu’eau, vagues, quelques îles isolées, la Terre de Feu à l’est et l’Antartique au sud.  C’est là-bas que nous nous sommes rendus, le coeur enconre gonflé des larmes versées sur Torres del Paine, qui attendait toujours d’être définitivement secouru des flammes.

Depuis que je suis arrivée en Patagonie, j’entends parler du trek à Cabo Froward; Bill n’en fait que des éloges : c’est un des, voire LE plus beau trek à faire dans la région et il serait vraiment regrettable de ne pas le faire.  D’accord.  Mais, je ne me sens pas encore prête à me lancer dans un trek en solo et encore moins lorsque j’apprends, toujours de la bouche de mon cher Bill, qu’il faut traverser 3 rivières (se jettant, je vous le rappelle dans le Détroit de Magellan, donc de l’eau bien fraîche de presque l’Antartique!), lesquelles traversées doivent se faire à marée basse si on ne veut pas être complètement submergés, avec un sac à dos de randonnée sur la tête!  OK.  Je me lance à la recherche de compagnons et n’ai d’abord la chance que d’être en contact avec des enthousiastes lointains ou occupés.  Puis, un jour, en rigolant, je lance à Claudia : « Tu viens avec moi? Avant de repartir vers le nord? »  Il ne m’a pas fallu davantage pour la convaincre, même si nous ne savions pratiquement rien du trek en lui-même à part les sempiternels « c’est simple, tu suis le chemin avec l’océan à ta gauche en y allant et à ta droite en revenant » de Bill.  On aime l’imprévu ou pas?!  On aime!

Alors, avec Claudia, mon inséparable double, Paul et Cham, nos volontaires Kiwi, gros nounours aux coeurs d’Or (Paul ayant déjà fait le trek en solo 2 semaines auparavant mais prêt à y retourner avec son pote d’enfance et baroudeur du moment, Cham), Stephanie, « The Travel Chica, » écrivain baroudeuse et découvreuse de sensations fortes, et Rich, évacué du parc à la moitié de son trek sur le Circuit, resté sur sa faim en matière de rando avant un envol éclair sur les terres gelées d’Antartique, je suis partie à l’aube du 2 Janvier 2012, vers le Bout du continent américain.

Jour 1 : Rio San Pedro, Communauté de San Juan – Rio Yumbel (22,7 kms – 8h), 2 Janvier.

Sous un ciel chargé de nuages, le bus local nous dépose, après 1h30 de route depuis Punta Arenas sur des chemins non goudronnés, au milieu des quelques maisons formant la Communauté de San Juan.  De là, nous commençons à marcher le long de la plage sur une route de terre.  Tout en discutant de nos voyages respectifs, cette première partie passe en coup de vent dans nos esprits et sur nos corps encore frais.  Arrivés au panneau « Faro San Isidro, 4 – Cabo Froward, 32, » une photo s’impose.  La marche continue sur les galets de la plage pendant non pas 4 kms comme annoncés sur le panneau mais bien 7,4 kms!  Les nuages nous accompagnent toujours, nos pas dans les herbes mouillées nous emmènent peu à peu vers la première rivière que nous avons à traverser.  Celle-ci ne pose aucun problème car les morceaux de bois reposant sur le chemin nous servent de pont.  Bien qu’il y ait un refuge à ce niveau, nous décidons de camper un peu plus loin, dans la forêt, à l’abri des arbres.  Cette première journée s’est bien passée.  Nous découvrons les alentours et la presqu’île du coin pour nous dégourdir les jambes.  Nous sommes fatigués des nombreux kilomètres parcourus (c’est en fait extrêmement épuisant de marcher des heures sur une plage de galets, dur pour les chevilles, les genoux et les hanches surtout avec un sac à dos de 20kgs sur le dos!) mais heureux d’être déjà là et, après un bon repas de pâtes, prêts à nous coucher.  La pluie accompagne nos rêves.

Jour 2 : Rio Yumbel – Rio Nodales (15,3 kms – 7h30), 3 Janvier.

Ce deuxième jour s’annonce comme le premier au niveau du temps.  Sous un ciel toujours bien couvert, nous continuons notre marche sur la plage et dans la forêtToujours pas de chemin bien défini, juste un sentier qui nous rappelle tout le temps combien ce trek ne se fait pas à la légère.  De la boue jusqu’aux chevilles, des arbres à enjamber, voire à embrasser afin de ne pas tomber, des voltes par-ci par-là, de nombreux points de vue dont l’un nous coupe le souffle par son étendue et le son des baleines au loin.  Déjà les dauphins australis nous avaient fait part de leur compagnie un peu plus tôt sur la plage.  Après ce point de vue spectaculaire, nous entamons une marche dans les marécages spongieux jusqu’à la rivière San Nicolás de Gennes, la première que nous souhaitons traverser à marée basse.  Paul est notre cobaye!  Il se lance le premier pour voir la hauteur de l’eau : car ce qui lui arrive au niveau des cuisses, arrivera à la taille de Claudia et il nous faudra alors trouver un endroit plus favorable.  On ne peux attendre davantage ici car il y a encore 7 kms à parcourir pour atteindre l’autre rivière, Nodales, qu’il faut également traverser avant la marée haute.  Alors qu’il ne fait déjà pas très chaud, nous voilà donc en train de retirer nos chaussures et chaussettes, le bas de nos pantalons et de nous lancer à l’eau, littéralement!  Le pire, c’est qu’il a fallu la traverser en deux fois, cette rivière!  Mais le plus étonnant en sortant d’une eau si froide, c’est que vite nos pieds retrouvent le chaud éphémère de nos chaussettes déjà trempées de sueur et de boue!  Après un rapide encart, nous voilá repartis en direction de Nodales.  Même type de sentier ou de plage, nos genoux et hanches en reprennent un bon coup.  Alors que l’homme est censé pouvoir marcher 5kms/heure, nous en sommes réduits à ne faire que 7 kms en 2h et arrivons au bord de Nodales alors que la marée a commencé à remonter.  Nous la traversons néanmoins à temps puisque l’eau ne m’arrive qu’au-dessus du genou et campons juste après.  Quelle surprise d’apercevoir un renard pas du tout farouche tourner autour de nos tentes dès qu’elles sont montées, attirés par les effluves ou restes des dêchets laissés par des randonneurs peu scrupuleux.  Nous dînons et nous couchons, exténués. 

Jour 3 : Rio Nodales – Cabo Froward – Rio Nodales (12,8 kms – 9h30), 4 Janvier.

La pluie aura de nouveau accompagné tous nos rêves de la nuit.  Avec appréhension, nous nous préparons à la marche du jour : nous ferons l’aller/retour jusqu’á la Croix des Mers, repère de Cabo Froward, et reviendrons dormir dans le même campement.  Le soleil et le ciel bleu font des tentatives d’apparition.  La marche sur les galets, puis sur le sentier dans la forêt, dans la boue, de nouveau à l’assaut des arbres couchés en travers de notre route, sur les rochers mouillés par la petite pluie qui nous poursuit, nous faisons de très lents progrès.  Paul et Cham sont perpétuellement leaders, Rich prend rapidement ses marques, Claudia nous montre ses talents d’équilibriste de nombreuses fois et n’arrive à glisser que 2 fois, je suis heureuse d’avoir emmener mes batons de marche, Stephanie est déjà en mode « c’est le pire jour de ma vie » et trouver les mots pour la réconforter devient trop difficile.  Après 4h30 de marche, nous n’avons parcourus que 5,2 kms et nous reste 1,2 kms à grimper jusqu’à la Croix des Mers, cachée depuis longtemps dans un brouillard humide dont le nuage s’ouvre au-dessus de nos têtes au moment de l’ascension.  Trempés pour trempés, on continue jusqu’en haut, apercevons la Croix au milieu du vent, prenons notre photo et entamons presqu’aussitôt la redescente.  Plus rien n’est protégé de la pluie, de mouillés nous sommes désormais trempés jusqu’aux os, et après avoir avalé un sandwich, nous reprenons le chemin glissant vers le campement.  Malgré nos exhortations au temps, jamais les nuages ne nous abandonnerons, jamais la pluie ne cessera, et de trempés, nous finissons misérablement frigorifiés, affamés, fatigués et quand même un peu deçus.  Alors, forcément, quand on découvre nos tentes vandalisées par le renard, la tension est à son comble.  Les doigts tremblants, on récupère ce qui l’est, il ne s’est attaqué qu’à nos dêchets et nous pouvons nous faire un bon plat de pâtes, toujours sous la pluie, car d’autres randonneurs ont pris d’assaut le petit refuge en bois et ne sauraient partager en cet instant dramatique.  Sans aucune sensation dans les mains, je suis même incapable de tenir ma cuillère correctement et d’un fou rire nerveux, je termine en larmes, de fatigue, de froid, de tension… accompagnée par Claudia, pendant le repas, et plus tard, dans la tente une fois que nous avons réussi à nous changer et à nous réchauffer un tout petit peu.  Le sommeil nous emporte rapidement, en espérant toujours que la pluie va finir par s’arrêter et que nous ne serons pas de nouveau trempées le lendemain matin.

Jour 4 : Rio Nodales – Bahia del Aguila (19,9 kms – 8h), 5 Janvier.

Au matin, la pluie s’est enfin arrêtée, enfin juste assez pour que nous puissions prendre notre petit-déjeuner en paix, ranger nos tentes à peine sèches et enfiler nos vêtements toujours aussi trempés.  Beurk!!!!  C’est bien la pire chose que j’aie jamais eu à faire!  Mettre des fringues trempés, beurk, beurk, beurk.  Tout ça pour juste quelques minutes de toutes façons, car il nous faut déjà traverser Nodales pour commencer notre randonnée de retour.  C’est marée haute.  On nous a indiqué un passage normalement un peu plus accessible (l’eau ne nous arriverait que légèrement en dessous de la taille… brrrr quand même!) un peu plus en amont de là où nous avions traversé la première fois : des chaussures sur des bâtons nous montrent l’endroit en question.  Paul est de nouveau notre cobaye et se jette à l’eau : nous prions pour que ça ne monte pas trop sur ses jambes qui nous servent d’étalon… Et, Oh Joie!  Ne dépasse jamais la moitié de son mollet la profondeur de l’eau en ce matin nuageux aussi bien au-dessus de nos têtes que dans nos coeurs!  Nous nous jetons à sa poursuite!  L’eau est néanmoins toujours aussi froide et ce sont des pieds gelés que nous remettons dans nos chaussures mouillées et boueuses avant de reprendre notre chemin.  Nous avons averti les autres campeurs de la présence du renard, nous espérons qu’ils prendront en compte nos conseils pour ne pas se faire dévaliser.  Dans l’absolu, nous espérons que tous les randonneurs sur ce trek seront plus responsables et prévenants, attentifs à ramener leurs dêchets avec eux et ne laisser d’autres traces derrière eux que celle de leur émerveillement.  Peu à peu, le ciel s’éclaircit et le soleil nous réchauffe de ses rayons, les nuages se lèvent et nous découvrons avec joie et surprise les paysages magnifiques qui nous entourent, jusqu’alors malheureusement dérobés à nos yeux.  On peut voir Isla Dawson!  On peut voir la Terre de Feu et ses sommets enneigés!  C’est hallucinant!  Nous retrouvons les dauphins, nous retraversons le champs marécageux et spongieux, les bosquets boueux aux arbres entrelacés, la grêle nous tombe inopinément dessus alors que nous indiquons le chemin à d’autres randonneurs, Stephanie retrouve des couleurs et le sourire, Rich n’ose plus retirer sa veste anti-pluie car à chaque fois qu’il l’a fait, les nuages sont revenus (!!), mes genoux tirent dans tous les sens mais me transportent comme si j’avais des ailes, Paul et Cham font des plans sur la comête et prévoient de grimper le Mont Tarn dès le lendemain, et Claudia jongle d’inventivité quant à comment conter nos aventures avec beaucoup d’humour.  Ainsi nous emmènent nos pas jusqu’au refuge du Rio Yumbel occupé par un groupe de scouts, puis nous poussent un peu plus loin encore, jusqu’à la Bahía del Águila où nous décidons de replanter nos tentes, pour avoir moins de chemin à faire le lendemain.  Le coucher de soleil est indescriptible de beauté.

Jour 5 : Bahia del Aguila – Rio San Pedro, Communauté de San Juan (16,1 kms – 5h30), 6 Janvier.

A 5h, Rich, Claudia et moi nous réveillons pour assister au lever du soleil dans les tons rosés du matin et retournons aussi vite à nos sacs de couchage bien chauds.  C’est le soleil qui nous sort de la tente, il y fait trop chaud désormais!  Et un grand ciel bleu de nous accueillir dehors!  Sont alors étendues sur les buissons toutes nos affaires encore humides dans l’espoir de les récupérer un peu avant un nouveau départ prévu pour le début d’après-midi.  Cham et Paul partent, eux, à l’assaut du Mont Tarn, nous les retrouverons au bus.  On espère!  Après un bon bain de soleil, un petit-déjeuner sur la plage suivi d’un déjeuner au même endroit, toutes nos affaires et tentes retournées dans nos sacs à dos, nous voilà en route pour les derniers kilomètres nous ramenant vers la civilisation.  Nous repassons devant le Phare San Isidro, dernier du continent, aux arbres couchés par les rafales de vent successives, fonctionnant aux panneaux solaires.  Puis, c’est de nouveau à pas lents que nous arpentons la plage pendant 7 kms et enfin la route de terre pendant 9 kms.  Le panneau indiquant le Phare à 4 kms est définitivement obsolète mais nous y refaisons une pause.  Alors que nous pensions que le retour se ferait de manière plus rapide ou que nous le sentirions moins passer, c’est tout le contraire qui nous arrive et nous en pensons même qu’il en est devenu interminable!  A l’arrêt de bus, nous retrouvons d’autres randonneurs déjà arrivés et attendons avec joie nos compagnons Paul et Cham, qui revenus du bout du monde ont également trouvé la force de grimper au sommet du Mont suivant pour tout de même arriver avant le bus!  Celui-ci nous ramène à Punta Arenas (avec une hausse du prix significatif en 5 jours, puisqu’on est passé de $1500 chilenos (environ U$3) à $2000!  Juste parce qu’il était plus confortable et avait davantage de place pour tous ces randonneurs du Bout du Monde).  Une bonne douche, un repas gargantuesque et un bonne nuit de sommeil chez mes amis Marisol et Sebastian dans leur jolie auberge, Hospedaje Magallanes ont fini d’achever l’aventure.

Je regrette juste la vue depuis la Croix des Mers.  Si on m’assurait que le temps serait favorable pour 5 jours, sans risque de changement brusque comme en connait tant la Patagonie et comme nous en avons effectivement fait les frais, je pourrais envisager la possibilité de penser à y retourner 😉  C’était un vrai challenge, car tout à fait différent du W de Torres del Paine (d’ailleurs, ne pensez pas faire Cabo Froward parce que Torres del Paine est partiellement fermé depuis le feu : ce sont deux treks totalement différents, celui-ci sans infrastructure aucune donc à gérer d’une toute autre manière), physiquement difficile, mentalement éprouvant mais nous avons tous les 6 prouvés que nous pouvions le faire!

Nous sommes venus, nous avons vu et nous avons conquis!… le Bout du Monde, à Cabo Froward!

Puerto Natales, 9 Janvier 2012.

Connaissiez-vous ce trek?  Maintenant que c’est le cas, êtes-vous prêts à vous lancer sur ses sentiers?

[English]

To Laurent I dedicate this entry because I never stopped thinking of how much he would enjoy this adventure, that this trek is made for him.  Brother, when do you claim it?

Today, I am Jules Cesar!  And I completely deserve to steal his title!

I fought the elements, the rain, the wind, the cold, main enemies of mine when hiking and camping (main reasons why I HATE hiking an camping, actually), I resisted the abolition of my will, I pushed my body to unknown limits, I crossed 3 rivers with water up to my knees not once but twice (!!), I could have become a fox hunter after it robbed us, and I still could admire one of the most remote and still practically untouched place in the world, the australis dolphins and the song of the whales, enjoyed a well-deserved and wished for sunbath, climbed the last hill of the southern continent to reach the foot of the Cross of the Seas, all of this during 5 days of incredible journey.

Simply because on the verge of beginning this beautiful new year 2012, I left with 5 companions for a new adventure which led us straight to the Bottom of the World, to Cabo Froward.  Southernmost point of the american continent, in front of the Straight of Magellan, across from the last few islands on earth, from there, you can only see water, waves and only stands Fire Earth in the east and Antartica in the south.  Over there we went, our hearts still full of tears shed over Tores del Paine, which continued waiting to be rescued from the flames.

Since I set foot in Patagonia, I hear about the trek to Cabo Froward; Bill is full of epic stories about it : it’s one of the, maybe THE most beautiful trek to be taken in the region and it would be such a shame not to do it.  All right.  Although, I still don’t feel ready to trek on my own, especially when I keep hearing from dear Bill that its main attraction is to cross 3 rivers (which end up in the Straight of Magellan, if you remember well, needless to say the water would be freaking cold, antartically iced!), crossings that have to be done at low tide if you don’t want to end up submerged in it with a backpack on your head!  OK.  So, I looked for road companions but am only lucky enough to get in touch with enthusiastic people way too far or busy to actually make it.  And, one day, more as a taunting joke, I tell Claudia : « Why don’t you come with me, before you head out north? »  It worked as a charm and we were all ready to go even without any more information than the repetitive « Easy : you walk with the ocean on your left on your way in, and the ocean on your right on your way out » from our beloved Bill.  We like adventure and unexpected, don’t we?  Yes, we do!

So, with Claudia, my now inseparable siamese, Paul and Cham, our Kiwi volunteers, big-hearted hugging bears (Paul had done the trek solo only a few weeks earlier but was willing to go back to share the adventure with his recently arrived friend), Stephanie, « The Travel Chica, » writer, traveler and recently discovering the joys of hiking and camping, and Rich, evacuated from Torres del Paine in the middle of his trek, left mouth-watering for more hiking, on his way to yet another incredible adventure in Antartica, I left on January 2nd to try and reach the Bottom of the World.

Day 1 : Rio San Pedro, San Juan Community – Rio Yumbel (14,1 miles – 8h), Jan. 2nd.

Under cloudy skies, the local bus takes us to the end of the gravel road 1 hour and a half away from Punta Arenas and leaves us in the middle of the scarce houses of San Juan community.  From there, we start walking along the beach on a dirt road.  As we speak of our respective travels and experiences, this moment flies by unnoticed to our minds and fresh bodies.  Once at the sign « Faro San Isidro, 4 – Cabo Froward, 32, » we have to take a picture.  We continue hiking on the pebble beach, not for the 2.4 miles announced on the sign but 4.5, as we later discovered!  Clouds still follow us, our steps in the wet grass slowly take us to the first river crossing.  No worries about this one as logs are on the way and we can use them as bridges.  There’s a refuge in the vincinity, but we’d rather camp in the forest, a little further.  Our first day went pretty well.  We take a few minutes to enjoy our surroundings and the little island near by to relax our legs (it’s actually very hard on your ankles, knees and hips to walk on a pebble beach for hours, especially with a 44 lbs backpack!).  Happy to be there, after a rich diner of pasta, we all fall asleep pretty easily.  The rain gives rythm to our dreams.

Day 2 : Rio Yumbel – Rio Nodales (9,5 miles – 7h30), Jan. 3rd.

Second day looks like the first one, weatherwise.  Under cloudy skies, we continue walking on the beach and in the forest.  No distinctive trail, only a path with markers which reminds us plenty that this trek is not for novice.  Ankle-deep in the mud, trees to go over or to hug so as not to fall, this way, that way, various viewpoints, of which one is breath-taking and allows us to hear and catch a glimpse of whales in the faraway.  Already, australis dolphins had showed up earlier on the beach, playful.  From there, we start walking in mushy sponges all the way to Rio San Nicolás de Gennes, the first river we wanted to cross at low tide.  Paul is our water-test-dummy!  He jumps into the water to check it out : because what gets to his thighs would get to Claudia’s chest, and we would have to find a better spot from where to cross over.  We can’t wait any longer here because Nodales, the third and last river to cross is still 4.3 miles away and we absolutely have to cross it before high tide.  In spite of the cold, here we are, taking our shoes and socks off, our pants legs off and litterally jumping into the iced water!  Worst part is, we had to cross the river twice!  What’s surprising still is that after that cold water, our feet are quickly warm inside our sweaty, muddy socks!  A quick break and we go on to Nodales.  Same walk on the beach or in the forest, our hips and knees are in hell.  When a man is usually able to walk 3 miles / hour, we only achieve 5 in 2 hours, and we reach Rio Nodales when the tide has already started to go up again.  We manage to cross it just in time since the water only reaches up a bit above my knee and set camp straight away.  What a surprise to see a fox, sly and not scared at all, enticed by left over food and trash that other hikers didn’t bother taking away wit them.  We have diner and go to bed, exhausted.

Day 3 : Rio Nodales – Cabo Froward – Rio Nodales (7.9 miles – 9h30), Jan. 4th.

Rain never stopped while we dreamt.  With some dread, we get ready for the day’s march : back and forth to the Cross of the Seas, Cabo Froward marker, and will be back to camp here again tonight.  The sun and blue skies appear tentatively.  Walking on pebbles, in the muddy forest, climbing over and under trees crouched on the trail, on the slippery rocks that the rain keeps even more treacherous, we make slow progress.  Paul and Cham are always in the lead, Rich gets into a rythm, Claudia shows talent of incredible balance and only manages to fall twice, I’m happy to be able to rely on my hiking poles and Stephanie is unhappily swearing that « this is the worst day of [her] life » and no words of confort will reach her no more.  After a 4-and-a-half hour hike, we’ve only gone through 3.2 miles and 0.7 are still ahead of us to reach the Cross of the Seas, long disappeared in the mist.  The cloud lets go of all its water right above our heads when we start climbing.  Already wet, we climb to the top, see the Cross in the wind, snap our picture and climb back down as fast as possible.  Nothing can stay dry, from wet we become drenched and soaked through to our underwear, bite into a sandwich quickly and start walking back on the even more slippery rocks.  In spite of our wishful thinking to change the weather, the clouds never disappeared, the rain never gave us a moment of peace, and from soaked through we end up miserable, ice cold, starving, exhausted and yes, disappointed.  So, when we find our tents ransacked by the fox, our food scattered away, the tension went up in a jolt.  Shivering, we gather what’s left of our trash, put it away and manage to warm up some pasta, still and always in the rain since other hikers took refuge under the little wooden roof and aren’t in the mood for sharing in spite of the drama we’re all living.  Since I can’t feel my fingers anymore, I can’t hold my spoon correctly and from a nervous laughter, I end up in tears, joined by Claudia over diner and then in the tent when we finally manage to change in dryer clothes and warm up a little.  Away we disappear, in a flood of dreams, hoping that we won’t wake up to more wet and cold.

Day 4 : Rio Nodales – Bahía del Aguila (12.3 miles – 8h), Jan. 5th.

In the morning, the rain is finally over, at least enough for us to have breakfast peacefully, put away our not so dry tents and put on clothes not dry at all!  Yeak!  It’s the worst thing I ever had to do!  Put on wet clothes, yeak, yeak yeak!  And for only a few minutes anyway, since we already have to cross the river on our way back.  It’s high tide.  We were told about another crossing path, a bit further up from where we crossed on the way in, indicated by shoes on sticks (where we would « only » get water up to our lower waist, brrr…).  Paul is once more our water-test-dummy and jumps in!  Our eyes never leave his knees, wishing for a bit of good luck… and YES!  The water never reaches above mid-calves!  We all jump in, realize it’s still ice cold water and cross over as fast as possible.  With clouds above our heads and still in our hearts, it’s frozen feet that we put back into wet socks and muddy shoes before we head out again.  We told the other hikers about the fox and hope that they will be careful.  Mostly, we just hope that all other hikers will be more responsible, careful and mindful, take away their trash and only leave behind them an air of eerie wonder.  Little by little, the skies show more blue, the sun warms us up, clouds go away and its with startle surprise that we take in the fabulous landscapes surrounding us, hidden from our very eyes for so long.  We can see Isla Dawson!  We can see Fire Earth and its snow-capped mountains!  It’s incredible!  We see the dolphins again, cross the mushy swamps again, the muddy forest where trees cling to us in despair, hail hits us unexpectedly as we’re advising other hikers, Stephanie finds a new smile, Rich doesn’t dare taking his rain jacket off anymore because when he does the clouds come back, my knees hurt all over but take me farther off at every step, Paul and Cham are already planning their next ascent to Mount Tarn the next day and Claudia comes up with a bunch of humourous titles and tales to tell our adventures.  That’s how we finally get to the refugio close to Rio Yumbel where a group of boyscouts are spending the evening, and further down we arrive on Bahía del Águila, where we set camp to have less to travel the next day.  The sunset is so beautiful, I’m left speechless.

Day 5 : Bahía del Aguila – Rio San Pedro, San Juan Community (10 miles – 5h30), Jan. 6th.

At 5am, Rich, Claudia and I wake up to marvel at sunrise in pink before heading straight back into our warm sleeping bags.  The sun will entice us out a bit later, it’s way too warm inside now!  And blue sky welcome us once out!  We hang out our not so dry clothes in the sun in the hope that they’ll be ready when we want to head out early afternoon.  Paul and Cham leave to climb up Mount Tarn, we’ll meet up with them at the bus stop.  Hopefully!  After a bit of sunbathing on the beach, breakfast and lunch on the same spot, our clothes and tents back into our backpacks, we start walking again on the way back to civilization.  We pass again next to San Isidro lighthouse, last on the continent, solar-panelled-powered, surrounded by trees whose trunks are bent by too many gusts of wind.  Slow progress during the 4.3 miles of pebble beach and the other 5.5 miles on the dirt road.  The road sign saying the lighthouse is 4 kms away is definitely not right but we still have there another break.  We thought the way back would feel much lighter and that we wouldn’t realize how long we’d walk, but it’s all the contrary and it ends up feeling like the never-ending trail.  At the bus stop, other hikers are already waiting, and with them we sit, now waiting for Paul and Cham, who, after reaching the bottom of the world still found enough strength to climb up the next mountain and make it back before the bus shows up!  It takes us back to Punta Arenas (at a price slightly higher than the one we paid only 5 days earlier : $1500 chilenos (around U$3), now $2000!  Just because it’s a slightly bigger and more spacious bus in which more stinky backpackers back from the Bottom of the World could sit together).  The adventure ends with a nice shower, a gigantic diner and a good night sleep at my friend’s, Marisol and Sebastian, pretty hostel, Hospedaje Magallanes.

I only regret not seeing the view from the Cross of the Seas.  If I was assured, that during 5 days straight, the weather would hold and not change like it’s so famous for and didn’t fail to for us, I could think of the possibility to do it again 😉  It was a real challenge, all together different from the W in Torres del Paine (by the way, don’t do Cabo Froward because you can’t do Torres del Paine, partially closed after the fire : both treks are very different, the former without hard structure so it has to be thought off from a completely different angle), physically demanding and nerve-wrecking but the 6 of us proved they could make it!

We came, we saw, we conquered!… Cabo Froward, at the Bottom of the World!

Puerto Natales, January 9th, 2012.

Did you know about that trek before?  Now that you do, are you ready to hit the trails?

2 commentaires sur “Veni, Vidi, Vici !! at Cabo Froward, Bottom of the World

  1. You were so happy and proud of yourself to have completed this trek. We all deserve a medal. You should also win Miss Congeniality award 🙂

    I have no idea how you remained so positive and had such determination.

    1. I love pushing myself to the limits. Although being wet all the way through is not my cup of tea, either! 😉 I miss the view we could have had. But we made it, and that was all worthwile! Enjoy everything!

Parlons-en!

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